octubre 09, 2010

Juan L. Ortíz - El aire conmovido





 

 

 

 

 

 

 

  

  

No te detengas alma 
sobre el borde de esta armonía 
que ya no es sólo de aguas 
de islas y de orillas 
de música 
 
Temes que sólo la mirada 
haga temblar los hilos 
tan delgados 
que la sostienen sobre el tiempo 

ahora 
en este minuto 
en que la luz de la tarde ha olvidado sus alas 
en el amor del momento 
en el amor de sus propias dormidas criaturas 
 
o es que temes alma su silencio 
o acaso tu silencio 
 
Serénate 
alma mía 
y entra como la luz olvidada 
en este canto tenue 
tenuísimo 
perfecto