
sobre el borde de esta armonía
que ya no es sólo de aguas
de islas y de orillas
de música
Temes que sólo la mirada
haga temblar los hilos
tan delgados
que la sostienen sobre el tiempo
ahora
en este minuto
en que la luz de la tarde ha olvidado sus alas
en el amor del momento
en el amor de sus propias dormidas criaturas
o es que temes alma su silencio
o acaso tu silencio
Serénate
alma mía
y entra como la luz olvidada
en este canto tenue
tenuísimo
perfecto