
Pido que dispongas de mí
Piensa que soy tu agua o la fruta del sol en tu avidez
Quiero que me devores suavemente
como a una franca miel
como a una hostia envenenada
¿Te alarman mis ausencias?
Escudriña en las flores
rasga la oscuridad
Ese fulgor custodio es mi gran sed que te acompaña
En lo que escribo un sentido se crea
una presencia se destruye
Música
salud del alma
siempre es tu hora de nacer
Canta si no sabes decir
la palabra se armará solitaria
entre los cielos de tu boca
No temas al silencio cuando ya no hay palabras
en tus manos
En el desván del alma
las cosas desempolvan nuevos nombres
que habrán de obedecerte dócilmente
En el corazón de la materia
alguien mató a mis reyes
de música y silencio
Oración
es la nieve que arde
sola
entre dos palabras