mayo 24, 2010

Ana Emilia Lahitte - El poema























Amo el dios certero
que me devora y calla
cuando pienso


Un ritual obsesivo
acecha mis palabras
¿Seré yo quien las mata?

Inmediatez de lo indescifrable
el poema
Lejanía de sí mismo
el poema
silencio del silencio de los astros
riqueza de quien nunca llegará a pronunciarlo

El pulso del poema
se hace cargo de una preñez absorta
que nadie ha fecundado todavía

El poeta asume con gozosa ignorancia
la herida profecía
de ser su propia presa

No le basta al poeta vislumbrar la escritura
huyente del poema
perdiéndose en la oscuridad
exige el poema
o la oscuridad

Batallar del poema
roer hueso por hueso
hasta morir de hambre de universo

Como un vino de carne bello y oscuro
nos invade el poema
indefensos desnudos azorados
latimos en un pulso
que entreabre silencios
y dejamos de ser criaturas fugaces
la soledad se entrega

Con un fulgor de parto
o de suicidio
se abre la noche
el nombre del poema
ha sido escrito

Solemos olvidar que la poesía es un instante
sabiamente clausurado
antes de que aprendamos a pronunciar
la eternidad

A la poesía y a la muerte
hay que merecerlas





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