noviembre 16, 2011

Elizabeth Azcona Cranwell - El amor, el poema




















Como si me asomase al cuerpo amado
como si la hoja en blanco
fuera el fondo de un pozo
que me llama los ojos
la piel
el movimiento
en la caída escribo
echo cada palabra
como piedra preciosa en el brocal
en favor de una pérdida
o alguna iridiscencia que descubre
destellos sumergidos

Escribo
igual que si me hincara
sin conocer al dios para el que rezo
como el que narra su destino en la piel
de aquel a quien abraza

Huellas de los amantes
ellas dejan una tibia humedad
reflejos infinitos
y escrituras de sal sobre las sábanas
viven su sueño de agua y sombra
en un rincón de la memoria

La hoja blanca es madera dibujada
con el trazo se tira un don de sueño
un rincón último del corazón
en el color audaz de la palabra

Luego pasearé por las calles
me regocijaré con las miradas
con los transeúntes de la tarde
sujetos por caricias y frío
saludaré a la lluvia o a los soles
que alimentaron la raíz de mi vida

Y el que amo duerme
dentro de un sueño ajeno
separado
dialoga con lugares extraños
y nubladas sonrisas
mientras crece en la hoja
esa voz que ha partido de mí
y no me reconoce










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